Cuando el traumatólogo menciona que tu operación de juanetes con tornillos incluye cortar y recolocar el hueso, es normal que te asalten las dudas. ¿Duele? ¿Se notan los tornillos? ¿Hay que quitarlos después? Tranquila: la osteotomía fijada con tornillos es hoy la técnica más habitual y contrastada para corregir el hallux valgus. En este artículo te explicamos, paso a paso y sin tecnicismos innecesarios, en qué consiste, cómo es la recuperación y qué puedes esperar de forma realista.
💡 Lo esencial en 30 segundos
- La operación de juanetes con tornillos consiste en cortar el hueso del dedo (osteotomía), recolocarlo en su posición correcta y fijarlo con uno o varios tornillos.
- Los tornillos mantienen el hueso estable mientras consolida en 6-8 semanas, algo que ninguna férula externa consigue con tanta precisión.
- En la mayoría de los casos los tornillos no se retiran: se quedan de por vida y no dan molestias.
- Suele hacerse de forma ambulatoria, con anestesia regional, y el apoyo con zapato postquirúrgico empieza casi de inmediato.
- La recuperación completa lleva varios meses, pero el andar cómodo llega mucho antes.
Qué es la osteotomía con tornillos
Un juanete no es un simple bulto de más: es la punta de un hueso, el primer metatarsiano, que se ha desviado hacia dentro mientras el dedo gordo se inclina hacia el resto. Para corregirlo de verdad no basta con limar el saliente, hay que reorientar ese hueso. Ahí entra la osteotomía: un corte controlado que permite desplazar el fragmento a su lugar correcto.
Una vez recolocado, el hueso necesita quedarse quieto para soldarse. La forma más fiable de conseguirlo es sujetarlo con material de fijación interno, normalmente uno o dos tornillos. De ahí el nombre de esta técnica. Es un procedimiento muy establecido: la osteotomía distal tipo chevron o la escarf figuran entre las cirugías de pie más practicadas del mundo.
Si aún estás valorando si dar el paso, te recomendamos leer antes nuestra guía general sobre la operación de juanetes, donde comparamos todas las técnicas disponibles.
Por qué se usan tornillos
Antes de que los tornillos se generalizaran, los huesos se fijaban con agujas metálicas (las llamadas agujas de Kirschner) que sobresalían de la piel y se retiraban a las pocas semanas. Funcionaban, pero eran incómodas y aumentaban el riesgo de infección superficial.
El tornillo cambió el panorama. Comprime los dos fragmentos de hueso uno contra otro y los mantiene firmes, lo que favorece una consolidación más rápida y precisa. Esa estabilidad tiene una ventaja enorme para ti: permite apoyar el pie mucho antes, casi siempre desde el primer o segundo día con un zapato especial.
Además, al quedar el tornillo por debajo de la piel, no hay puntos de entrada permanentes hacia el exterior, así que el riesgo de infección disminuye respecto a las agujas externas. Es una de las razones por las que se ha convertido en el estándar.
El procedimiento paso a paso
Aunque cada cirujano tiene sus matices, la operación de juanetes con tornillos sigue una secuencia bastante reconocible. Suele durar entre 45 y 90 minutos y realizarse de forma ambulatoria, es decir, entras y sales el mismo día.
1. Anestesia
Lo más frecuente es la anestesia regional: se duerme solo la pierna o el tobillo, a menudo combinada con sedación para que estés relajada. No suele hacer falta anestesia general, lo que facilita una recuperación más ágil y menos náuseas.
2. Incisión y osteotomía
El cirujano hace una incisión en el lateral o el dorso del pie, retira el saliente óseo y practica el corte en el metatarsiano. En la técnica chevron el corte tiene forma de «V»; en la escarf, forma de «Z» alargada. Cada una se elige según la gravedad de la desviación.
3. Recolocación y fijación
Se desplaza el fragmento hasta alinear el dedo y se introducen los tornillos que lo mantendrán en su sitio. En cirugías más sencillas basta con uno; en osteotomías más largas se colocan dos. A menudo se hace un pequeño gesto en las partes blandas para equilibrar los tendones.
4. Cierre y vendaje
Se sutura la incisión y se coloca un vendaje que mantiene el dedo alineado. Antes de irte a casa te darán el zapato postquirúrgico de suela rígida y las indicaciones para las primeras semanas.
Tipos de tornillos y materiales
No todos los tornillos son iguales. La elección depende del tamaño del hueso, del tipo de corte y de las preferencias del cirujano. Estos son los más habituales:
| Material | Características | ¿Se retira? |
|---|---|---|
| Titanio | Muy resistente, biocompatible, no suele dar reacciones. El más usado. | Normalmente no |
| Acero quirúrgico | Robusto y económico. Compatible con resonancia en la mayoría de casos actuales. | Normalmente no |
| Reabsorbible | Fabricado con polímeros que el cuerpo disuelve con el tiempo. No deja metal. | Se disuelve solo |
Los tornillos metálicos suelen ser diminutos, de apenas unos milímetros de diámetro, y quedan totalmente enterrados en el hueso. Los reabsorbibles resultan atractivos porque desaparecen, pero no siempre ofrecen la misma resistencia inmediata, así que su uso se valora caso a caso. Tu cirujano te indicará cuál es el más adecuado para tu pie.
Recuperación semana a semana
Una de las mayores ventajas de la fijación con tornillos es lo pronto que puedes empezar a apoyar. Aun así, la consolidación del hueso tiene sus tiempos y conviene respetarlos. Este es un calendario orientativo:
| Momento | Qué puedes esperar |
|---|---|
| Días 1-3 | Reposo con el pie en alto, hielo y zapato postquirúrgico. Apoyo del talón según indicación. |
| Semana 2 | Retirada de puntos. Molestias en descenso. Sigues con el zapato especial. |
| Semanas 3-6 | Apoyo progresivo. El hueso va consolidando. Menos hinchazón. |
| Semanas 6-8 | Radiografía de control. Si el hueso ha soldado, transición a calzado ancho y cómodo. |
| Meses 3-6 | Vuelta gradual a la actividad normal. La hinchazón residual puede tardar meses en desaparecer del todo. |
Un apunte importante sobre las muletas: con la fijación por tornillos muchas pacientes no las necesitan de forma continua, porque el zapato postquirúrgico permite cargar el talón. Si tienes dudas sobre este punto, lo desarrollamos a fondo en el artículo sobre las muletas después de la operación de juanetes.
La paciencia con la hinchazón es clave. Es completamente normal que el pie siga algo inflamado durante semanas o incluso meses; no significa que algo vaya mal. Elevar el pie y aplicar frío en las primeras fases ayuda muchísimo.
¿Se retiran los tornillos?
Esta es la pregunta estrella, y la respuesta tranquiliza a casi todo el mundo: en la gran mayoría de los casos, los tornillos no se retiran. Se quedan dentro del hueso de por vida, integrados, sin causar molestias ni activar los detectores de los aeropuertos en la mayoría de situaciones.
Solo se plantea retirarlos si dan problemas: molestia local persistente, roce con un tendón o, muy rara vez, una pequeña reacción. En ese caso, la retirada es una intervención sencilla que se realiza una vez el hueso ya ha consolidado por completo, normalmente pasados varios meses.
Con los tornillos reabsorbibles ni siquiera se plantea la cuestión: el propio organismo los va disolviendo poco a poco a lo largo de meses.
Lo que debes recordar
La operación de juanetes con tornillos es hoy la técnica de referencia porque combina precisión y estabilidad: corrige la desviación del hueso desde su origen y permite volver a apoyar el pie pronto. Es un procedimiento ambulatorio, habitualmente con anestesia regional, y los tornillos suelen quedarse para siempre sin molestar.
La recuperación exige paciencia —el hueso tarda entre 6 y 8 semanas en consolidar y la hinchazón puede prolongarse meses—, pero los resultados a largo plazo son buenos en la inmensa mayoría de las pacientes. Sigue al pie de la letra las indicaciones de tu cirujano, no fuerces los tiempos y confía en el proceso. Si quieres seguir informándote, empieza por nuestra página de inicio Sin Juanetes.
Preguntas frecuentes
¿Duele mucho la operación de juanetes con tornillos?
Durante la cirugía no notarás nada gracias a la anestesia. Los primeros días puede haber dolor moderado, controlable con la analgesia pautada, el hielo y mantener el pie en alto. La mayoría de las pacientes describe las molestias como llevaderas y en clara mejoría a partir de la primera semana.
¿Cuántos tornillos se ponen normalmente?
Depende del tipo de corte y de la gravedad del juanete. En osteotomías sencillas suele bastar con un tornillo; en cortes más largos, como la técnica escarf, se colocan dos para dar mayor estabilidad. Es tu cirujano quien decide la cantidad exacta durante la intervención.
¿Se notan los tornillos al caminar o al tocar el pie?
En condiciones normales no se notan: quedan enterrados dentro del hueso, por debajo de la piel. Solo una minoría de personas percibe alguna molestia local, y en esos casos puntuales se puede valorar retirarlos una vez el hueso ha soldado por completo.
¿Cuándo podré volver a ponerme zapatos normales?
La transición al calzado convencional suele producirse a partir de las 6-8 semanas, cuando la radiografía confirma que el hueso ha consolidado. Al principio conviene elegir zapatos anchos y cómodos, ya que el pie puede seguir algo hinchado durante bastantes semanas.
Este artículo tiene carácter meramente informativo y no sustituye el consejo de un profesional sanitario. Consulta siempre a tu médico o fisioterapeuta para valorar tu caso concreto.
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Cyril Capela — Fisioterapeuta diplomado de Estado (D.E., Francia) y osteopata D.O., con mas de 22 anos de experiencia clinica en ortopedia del pie. Registrado en el RPPS (Repertoire Partage des Professionnels de Sante, Francia). Ejerce exclusivamente en Francia. Este contenido es informativo y no sustituye la consulta con un profesional sanitario de tu pais. Si necesitas atencion directa, consulta con un podologo colegiado de tu zona.
Revisado el 8/08/2026 por Cyril Capela, fisioterapeuta D.E. y osteópata D.O.
Sobre el autor
Cyril Capela — Fisioterapeuta diplomado (D.E.) y osteópata (D.O.), con más de 22 años de experiencia en ortopedia del pie. Conoce más sobre mí